¿Cómo se encuentran mis amigos? Hace tiempo que no les escribo (6 meses). Disculpen por esta tardanza; no volverá a suceder. Gracias por todos los e-mails que he recibido. Me he quedado sorprendido, ya que he recibido e-mails de todas partes del mundo. Gracias nuevamente.
En estos meses han pasado tantas cosas que poco a poco se las contaré. Una vez les escribí sobre mi abuelo y su enfermedad de Alzheimer’s. ¿Se acuerdan? Mi abuelo falleció el 26 de junio, a las 11:05 a.m. Lamento con todo mi corazón el no haber estado a su lado. Mi familia me dice que murió tranquilo y en paz. Ellos estuvieron a su lado en sus últimos minutos de vida. Que en paz descanse. Todavía me acuerdo de la última conversación que tuve con él. No se acordaba de mí, pero estuvimos hablando un ratito. Hablamos de la lucha libre que tanto le gustaba, del calor que hacía allá, aunque tuve que hacer un poco de esfuerzo para poder entenderlo. Lo último que me dijo fue que cuando fuera para allá, le llevara un galón de leche y pan. Como les dije aquella vez, ¡cuánto no hubiese dado por llevarle eso y verlo sonreír nuevamente!
Mi abuela está tranquila por lo menos. No quiero que la dejen sola en ningún momento. Ella es bien fuerte y ha tomado las cosas con calma. Me gustaría que viniera a visitarme, y se dé su viajecito para que se despeje la mente. Veremos a ver. Ella solamente ha viajado una sola vez. Yo espero que no le haya cogido miedo a los aviones.
Bueno amigos míos, esto es todo por ahora. Espero que a través de mis mensajes les siga dando apoyo y ánimo. Me pongo contento cuando recibo e-mails diciéndome que mis mensajes les han ayudado de una manera u otra. Pronto pondré más fotos en el Blog. Gracias nuevamente por su apoyo y por su paciencia. Será hasta la próxima. Nos chequeamos.
Su Amigo de Siempre,
Pedro Matos
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias”, y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos.
Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan. Ponle acción a tus sueños.
El momento es éste.
1 comentario:
Hola!! Cuánto tiempo! Qué alegría encontrarte otra vez por aquí :)
Lamento mucho lo de tu abuelo, y tu abuela, pues seguro que si le propones que vaya a visitarte irá :)
Bueno, yo ahora me voy unos días de vacaciones, pero en cuanto vuelva me pongo al día :)
saluditos!!
Publicar un comentario